Día 10. Cuba.

20171210_103727Tras muchos chubascos y sortear barcos que están en la entrada del enfilamiento al puerto, logramos llegar a la Marina de Santiago de Cuba, por fortuna deja de llover al llegar a puerto.

20171210_072551-01Tras muchos intentos por comunicar con el puerto o las autoridades aduaneras por el canal 16 (aquí usan ese canal para todo), nos piden que fondeemos en la marina y esperamos a que nos digan algo las autoridades. El derrotero decía que debíamos esperar antes de la bocana para que las autoridades nos guiaran hasta la marina, pero parece que eso ya no es así.

20171210_084953-01Un barco que vimos saliendo del canal, uno de los que más debe polucionar en el mundo. El derrotero decía que el puerto era un desastre de suciedad debido a la fuerte actividad industrial de ese puerto y si podemos constatar que no se parece en nada al Caribe que hemos visto, aunque las costas de Cuba si parece que son un paraíso para los amantes del buceo y la navegación.

Luego es necesario empezar los laaaargooooosss trámites, más de 2 horas, para hacer oficial esta entrada, todos los pasos organizados y secuenciales, primero la médico para asegurarse de que no contagiamos nada a nadie, no pregunta si estamos vacunados, sin con gripe, si hemos tenido problemas intestinales, etc. incluso si llevamos el certificado de vacunas, a lo cual contestamos que no….pero tampoco insiste en estos papeles, luego unas firmas y nos pasa al segundo paso, la aduana, con decenas de formularios e inventario detallado de lo que llevamos de comida, bronca a Alberto por llevar muy deteriorad su pasaporte, y eso da lugar al tercer paso, el registro del barco, con mucho detalle en algunos puntos (por ejemplo, un neceser, o una bolsa) y por encima del resto de lugares del barco, mientras se va tomando una cerveza que le hemos ofrecido y fumando un cigarrillo, y tras el OK del registro, finalmente vamos a la reserva del amarre.

Nos piden los de la aduana si tenemos alcohol, es que se han equivocado en poner el nombre de nuestro barco en la pizarra, “con un rotulador de tinta permanente” ;-), el único que tienen, y deben corregirlo (muy meticulosos en que todos los formularios y detalles estén perfectos.) Alberto les pone en una botellita un poco de ginebra “Gin Guards” que seguro les sirve igual, la compramos en San Martín a 3,95 euros/litro y la usamos para los gin-tonics, no está mal.

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Solo somos 8 barcos en la marina, 5 extranjeros, un 50 pies inglés con un viejito y una tailandesa, unos españoles que van en un velero de regatas de unos 40 pies y están haciendo un reportaje de buceo sobre pecios de barcos que durará hasta Abril, otro de 42 pies de bandera suiza fondeado, otro también de la misma bandera en el pantalán, los dos suizos sin señales de vida.  Luego hay 4 más locales pero que son de transporte de turistas y sin actividad de momento. Pocos más deben ser en los momentos punta, las instalaciones son pocas  y pobres, un par de pantalanes con capacidad de 7 u 8 barcos, y si vienen más visitantes deben estar fondeados.

20171211_091314A los vecinos españoles las autoridades “especializadas” les han pedido revisar un dron que llevaban para hacer el reportaje, es un tema delicado para los cubanos el uso de esos cacharritos. También nos preguntaron a nosotros si llevábamos alguno.

A los de la aduana les regalamos un par de paquetes de tabaco y otro par de latas de fruta, todo de un modo muy discreto, sugerido por ellos ;-). Quedan encantados.

20171211_115114Superados los trámites nos vamos al centro de la ciudad, para ello hemos tomado un autobús público, con un poco de confusión al principio ya que deseábamos pagar el ticket y el conductor no nos decía el importe, solo señalaba una especie de buzón que tiene en la entrada. Una mujer nos indicó que es la voluntad, 70% de los que entraban no tenían voluntad 😉 (una de las ventajas de este país, gratuidad de servicios, aunque estos no sean muy lujosos)

20171210_133858En la parque Cespedes encontramos una exposición fotográfica sobre las reacciones del pueblo cubano en la muerte de Fidel, pocos turistas y gente amable que intenta apoyar y ganarse una propina, pero sin ser pesados, solo es necesario decirles gracias y te dejan en paz. Compramos unas tarjetas para wifi y nos deleitamos del sol que ha reemplazado las nubes que nos acompañaron desde la madrugada.

Vamos a almorzar a un restaurante de una cadena española, comida floja y cara para el estándar de Cuba, pero si lugar limpio y modernos. Las calles son coloridas, limpias y se oye música en casi cualquier parte. La gente hace vida en sus puertas y ventanas, la ciudad se nota viva en todas las esquinas.

20171210_16161120171210_164353A las 3 ya hay lugares abiertos para oír música en vivo y nos colamos por un rato en uno de ellos. Varios músicos, algunos van cambiando a lo largo de la actuación, cantan canciones populares con buen ritmo, y se unen a ellos algunos bailarines que intentan ganarse un trago enseñando a las que deseen aprender, o simplemente quieran bailar con una pareja que les acompañe de forma adecuada esos ritmos locales.

Damos un paseo por la ciudad buscando más lugares de música hasta que se pone el sol y es en ese momento donde se activa más esa alegría de Cuba. De vuelta al centro, por una calle peatonal, nos encontramos a un coro que va cantando y nos dejamos llevar a su ritmo hasta nuestro destino próximo.

canta1De vuelta al local inicial, donde estuvimos a primera hora de la tarde, encontramos a un par de músicos y la esposa de uno de ellos (estaban allí a las 3 y siguen ahora a las 8), charlando, tranquilos, uno de 77 años y el otro 89, el segundo que nos cuenta fue fundador del local, con su guitarra enfundada (y construida por el mismo según nos dice). Solo hace falta una breve insinuación por nuestra parte para que ambos comiencen a deleitarnos con sus canciones, unas cervezas hacen que estén con nosotros durante más de dos horas, y a esos dos iniciales se le unen otros músicos que pasan por allí (Un bajo, una trompeta, y más), así que hemos tenido nuestro grupo musical exclusivo y personalizado, ellos y nosotros felices por eso.

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Canta2Más tarde cambiamos de local y de ritmo para deleitarnos con otro grupo, el ritmo es algo que esta gente lleva en la sangre. Solo siguiendo sus movimientos te das cuenta que todo su cuerpo está perfectamente sincronizado. Creo que llevamos ya más de una docena de rones, muchas cervezas y un montón de mojitos. Se va haciendo tarde, pasaron las 12 de la noche, y nos volvemos al cata, mañana seguiremos. Pero..ups, hemos perdido la llave del candado, creo que fue cuando se la deje a Alberto para que rascara en la tarjeta de wifi que habíamos comprado, para poder ver el código de acceso al servicio, y debió quedarse en el banco de la plaza donde estábamos sentados.

20171211_090956El candado, visto desde dentro, que debemos solucionar mañana por la mañana.

Entramos al cata por uno de los portillos exteriores, mañana veremos que hacemos con ese problema.

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2 comentarios sobre “Día 10. Cuba.

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